El aporte del gobierno alemán, de dos millones de euros, iba a servir para la construcción de este espacio, en el cual se expondrían galerías y registros fotográficos acerca de los hechos de violencia ocurridos en nuestro país.
En un principio, el Poder Ejecutivo peruano propuso a su par alemán que en vez de construir el Museo, se podría utilizar la donación en la realización de obras públicas, como hospitales y escuelas. Finalmente, desistió de aceptar.
Desde el presidente García hasta otros altos funcionarios del Estado, se manifestaron en contra de la presencia del Museo. García sostuvo que esta propuesta “no refleja la visión nacional” acerca de lo ocurrido en este período de la historia peruana.
“La memoria no es patrimonio de un solo grupo por inteligente que sea o de la mejor universidad en que esté, la memoria es nacional”, agregó el primer mandatario peruano. Por su lado, el ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz, dijo que el Museo de la Memoria no era “una prioridad importante” para el país.
Sin embargo, se han levantado algunas voces en contra de la actitud gubernamental en este tema. Una de ellas es un comunicado promovido por el Instituto de Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (IDEHPUCP), demandando al Estado la construcción del museo.
Entre los firmantes del comunicado, se encuentran el laureado escritor Mario Vargas Llosa y el pintor Fernando de Szsyslo, entre otros personajes de la escena política y cultural peruana.
Además de esto, el ex integrante de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), Rolando Ames, aseveró que con esta actitud, el presidente García “hace quedar pésimo al país”. También añadió que esta iniciativa del gobierno alemán se da por su experiencia vivida en la Segunda Guerra Mundial, y que por eso apoya los Museos de la Memoria en todo el mundo.