La coalición protestante está integrada por sindicatos, organizaciones comunitarias, familias trabajadoras, jóvenes, personas desempleadas y desamparadas, inmigrantes ilegales, ciudadanos que han perdido sus casas por hipotecas y, como fuerza importante, el sector religioso de los Estados Unidos de América. Y la misma fue formada durante la conferencia nacional FIGHBACK, el pasado enero.
La intención, como afirman sus organizadores, es “que se oiga la voz de quienes no tienen voz”. Y, en tal sentido, un significativo número de líderes religiosos está dedicado a promover el bienestar y la integridad moral y espiritual de las personas y la sociedad. “Seguimos el fundamento de paz con justicia de nuestras tradiciones religiosas”, afirman.
Este esfuerzo por disentir de los poderosos gobiernos en sus actuales políticas globalizadoras durará una semana, comenzándose a partir del domingo 20 de septiembre con una Marcha por empleos, y continuará con una variedad de protestas y reuniones educativas, dentro y fuera de Pittsburgh, que dan cuerpo al evento como contracorriente a lo que se pueda plantear en esa reunión mundial.
“Le daremos atención especial al tema de los prisioneros políticos como Mumia Abu Jamal y Leornard Peltier, quienes están encarcelados cerca de Pittsburg; también al regreso inmediato de las tropas de Irak y Afganistán”, plantean.
En la ciudad de Nueva York, el Movimiento pro-Rescate del Pueblo (Bail out the people), está movilizando, de manera activa, a gran cantidades de personas en función de este esfuerzo por tratar de llamar la atención mundial sobre el trágico impacto de la actual crisis económica, dentro del propio Estados Unidos, sobre todo como consecuencia para el pueblo pobre y trabajador.
El reverendo Tom Smith, pastor de la Iglesia Bautista Monumental en The Hill, la comunidad negra históricamente combativa por los derechos ciudadanos allí, ha ofrecido su templo como sede central de la manifestación y, sobre sus amplios terrenos aledaños, dada su privilegiada ubicación a pocos metros del Centro de Convenciones donde tendrá lugar la Cumbre, se montará una especie de barriada de casas de campaña habitadas por los desempleados y los partidarios del movimiento.
Por su parte, el reverendo Graylan Scout Hagler, presidente nacional del Ministerio de Justicia Racial y Socio-económica de la Iglesia Unida de Cristo, también estará apoyando la iniciativa de un movimiento que necesitará de la activa ayuda de todos para asegurar una presencia importante de ciudadanos de Nueva York, en Pittsburg, para protestar frente a los nuevos poderes.
Así mismo se está haciendo un llamado general a todas las comunidades de fe a compartir información a nivel congregacional, laboral y comunitaria, a fin de lograr la masividad deseada. También se pide hacer colectas de fondos en iglesias, sinagogas, templos, mezquitas y santuarios, con tal propósito.
Se organizarán, además, caravanas que, a través de esa región, permitirán el apoyo popular a esta gran manifestación que sus organizadores han calificado de “esfuerzo histórico” como “oportunidad única de crear una mejor unidad en el movimiento del pueblo y el deseo de revivir la lucha que comenzara el doctor Martin Luther King, justo antes de ser asesinado.”
En septiembre, los ojos del mundo están puestos en Pittsburgh, cuando los países del G-20 se reúnan para considerar qué estrategia seguir ante la crisis económica mundial más grande desde la década de 1930. Jefes de gobiernos y sus ministros de finanzas y banqueros centrales se congregarán para compartir preocupaciones y acciones que tiendan, al menos, a atenuarla.
“Ahora está claro que la legislación de estímulo aprobada por el Congreso de los Estados Unidos, en marzo pasado, ha hecho poco para detener la pérdida de puestos de trabajo. No existe recuperación alguna para los desempleados, los subempleados y los pobres, y las cosas están empeorando”, afirman los organizadores.
Pittsburgh, es la capital del Condado de Allegheny, en Pensilvania y, según el último censo del 2006, posee una población de 312 mil 819 habitantes.